20 años de Chernobil: la SOLIDARIDAD del sector asegurador

 

José Ignacio Hebrero Álvarez

Tribuna - 17 abril 2006

 

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Dentro de pocas semanas se van a cumplir veinte años de la fusión del núcleo del reactor nº4 de la Central Nuclear de Chernobil, que ocasionó la liberación de grandes cantidades de material radiactivo, y causó la contaminación de amplias zonas de la antigua Unión Soviética. Se trata de una de las grandes catástrofes de la historia de la humanidad. Para hacernos una idea, la explosión emitió 200 veces más radioactividad que la liberada por la suma de las bombas nucleares lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945.

 

Fallecieron más de 15.000 personas durante los doce meses siguientes a la explosión, cifra que se ha visto incrementada en más de 400.000 fallecidos en los siguientes 15 años. En total más de cuatro millones de personas se vieron afectadas. Nacieron cientos de niños con malformaciones congénitas y deformaciones, y los índices de diversas enfermedades aumentaron en todo el área afectada. Así, por ejemplo, el accidente nuclear ha causado una elevación aguda (en casi 100 veces) de cánceres de tiroides y está conectado con la leucemia de los trabajadores que limpiaron el impacto radioactivo. Una de las consecuencias de la catástrofe de Chernobil fue la absorción por el organismo de miles de personas de grandes cantidades de yodo 131 y cesio 137. El yodo 131, aunque tiene una vida corta, se acumula en la glándula tiroides, causando hipertiroidismo y cáncer, sobre todo en los niños. El cesio 137 tiene una vida media de 30 años, por lo que sus efectos aún se harán notar. El ADN de la células germinales que transmiten la información genética fue dañado por la radioactividad, algo que nunca había ocurrido. Por ello las secuelas de Chernobil perdurarán durante varias generaciones.

 

Muchas veces, la mayoría, las grandes catástrofes van unidas al sector asegurador, en cuanto garante de la reconstrucción de lo dañado. Sin embargo, Chernobil supuso un bajo coste directo para la industria del seguro por su escaso o nulo índice de aseguramiento. Pero indirectamente, y esto lo saben bien los aseguradores de vida, Chernobil ha supuesto un incremento del número de cánceres en casi todo el contente europeo (el alarmante incremento del cáncer de mama en la población femenina europea viene ligada a la nube radioactiva que desde Chernobil invadió Europa).

 

En los momentos actuales la radioactividad que continúa emitiendo el reactor es enorme, como pude constatar personalmente hace algunas semanas acompañando a un equipo de un canal de televisión español a la central nuclear.

 

Muchos de los que estáis leyendo estas líneas me conocéis. Hace 24 años que estoy ligado al mundo asegurador, y conozco vuestra disposición a crear lazos solidarios. Y hace algunos años decidí apostar y trabajar (durante el escaso tiempo que de dejáis los aseguradores) con AFAN (Asociación Familiar de Ayuda al Niño), que desde hace ya 11 años trabaja con los niños en la zona ucraniana afectada. Cada verano, traemos a España cientos de niños de Chernobil, pues científicamente se ha demostrado los efectos positivos sobre la salud de los niños que durante dos meses abandonan la zona contaminada. Como ejemplo, a Yurii, que así se lama el niño que mi familia trae desde hace tres veranos, hemos conseguido que le desaparezca completamente el cáncer de tiroides que le había sido diagnosticado y su estado de salud ha mejorado de una manera extraordinaria. Nuestra labor, además, consiste en escolarizar a niños ucranianos en España y facilitar la asistencia médica que no pueden tener en su país. También ayudamos con alimentos, medicinas y juguetes a los Orfanatos de la zona afectada y suministramos medicinas y material quirúrgico a su Hospital, que se abastece primordialmente de nuestra ayuda.

 

Me he permitido pedirles a los niños de Chernobil que coloquen una fotografía gigante del reactor dañado y me he atrevido a decirles que en este veinte aniversario no vamos a recordar la tragedia sino que vamos a celebrar la ayuda que los aseguradores, reaseguradores y corredores de seguros españoles le van a prestar. Por ello, me atrevo, desde esta tribuna a pediros vuestra solidaridad, y en la medida que vuestro presupuesto lo permita, os solicito un pequeño donativo que podríais hacer mediante el envío de un cheque, que fotocopiaremos y servirá para ir tapando con cheques el reactor causante de la tragedia.

 

Qué hermoso será que el próximo 26 de abril, que estaré en Ivankov (Ucrania), después de hacer la prevista ofrenda floral en memoria de todos los que fallecieron por la causa nuclear, me pueda dirigir a todos los niños con aire de fiesta y poderles decir que gracias a nuestros amigos del Seguro español en los próximos meses podrán comer algo más que patatas y col, que cuando vayan al dentista se les podrá poner una dosis de anestesia, que podrán tener cuadernos y lápices donde escribir y dibujar, y que podremos llevar juguetes a los orfanatos. Os aseguro que nada es más reconfortante que un niño que busca antes una caricia que un caramelo. GRACIAS.

 

Y si alguno de vosotros está interesado en venir a Chernobil, con mucho gusto les mostraremos la Central y les explicaremos todo lo que desde AFAN, junto con la UNESCO, hacemos para intentar mejorar la vida de los niños.

 

Los donativos los podéis enviar a AFAN, Plaza Mayor, nº 1, 28229 - Villanueva del Pardillo (Madrid)